Comerte la boca
besarte en el cuello,
hundir mi cabeza
entre tus pechos
y drogarme con el cálido
y lácteo efluvio de esa piel,
besarte en el cuello,
hundir mi cabeza
entre tus pechos
y drogarme con el cálido
y lácteo efluvio de esa piel,
dejarme caer en la cálida trampa
de tu interior más profundo.
Hombre por favor... se te olvidó poner los dos rombos a esta entrada, pero bueeeeno, te lo paso.
ResponderSuprimirBueno, en serio... siempre da gusto venir a visitarte. Un beso.
Precioso, no sabía yo de tu alma de poeta, me la imagino inquieta al escuchar tus deseos. Un saludo
ResponderSuprimirEntrega carnal: necesaria para amar.
ResponderSuprimirdeseos naturales
ResponderSuprimirbiquiños
Gracias por vuestra presencia, amigos. Un abrazo.
ResponderSuprimir