La indiferencia de alguien a quien apreciaste duele demasiado.
Duele como si te trituraran el corazón con unas garras de acero.
Pero este corazón ya se ha cansado de recibir desprecios.
Es hora de espabilar.
De recuperar esa coraza que antaño lo protegía.
Porque sí.
Duele como si te trituraran el corazón con unas garras de acero.
Pero este corazón ya se ha cansado de recibir desprecios.
Es hora de espabilar.
De recuperar esa coraza que antaño lo protegía.
Porque sí.
De todas las formas, que la indiferencia de aquellos no haga que nos cerremos al mundo.
ResponderSuprimirLo he vivido y sentido y es horrible...pero de todo se sale y luego con la perspectiva del tiempo lo ves como una ventaja...¡no valia esa persona nuestra desazón!
ResponderSuprimira mí no me gustan las corazas, Rubén, en ningún lugar... sí que hay que tener cierto cuidado pero creo que todo lo bueno que se consigue llevando el corazón abierto de par en par compensa con creces las cosas negativas que puedan sucederte mientras tanto.
ResponderSuprimirbiquiños,
Pues yo no soy de corazas, Rubén, no creo que merzcan la pena; sí hay que ser cautos pero no portegerse de tal modo que los demás no puedan ver cómo somos.
ResponderSuprimirbiquiños,